Tasa de desempleo juvenil como indicador laboral
La tasa de desempleo, también conocida como de tasa de paro, es un indicador económico que determina cuál es el nivel de falta de empleos en una sociedad, en relación con la población que se encuentra económicamente activa.
De esta manera, la tasa de desempleo calcula cuántas personas, que están en condiciones de tener un empleo y lo están buscando, continúan desempleadas.
A partir de la crisis de 2008, los indicadores de desempleo en el país aumentaron de forma significativa. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el número de desempleados en España en el año 2008 llegaba a los seis millones de parados. En el año 2019, el número de parados ascendía al 16 por ciento de la población, de los cuales, más del 40 por ciento eran jóvenes menores de 25 años. Informes del Consejo de la Juventud de España del año 2918/2019 revelan que el 38 por ciento de los jóvenes, de entre 16 y 29 años, viven por debajo del umbral de la pobreza. Este porcentaje se ajusta al número de desempleados publicados por el INE.
Lógicamente, siguiendo estos datos, los jóvenes españoles se encuentran desolados al ver, que aún teniendo estudios, muchos con doble titulación e idiomas, no encuentran empleo y deben acudir a la precariedad laboral y a trabajos temporales mal pagados. El sociólogo Estaban Sánchez en una entrevista de El Confidencial dijo que “no es exagerado decir que el trabajo se ha convertido en una cuestión social, en la principal problemática, en el eje y el origen”.
En temporadas de verano, fiestas o navidades, los contratos laborales pueden llegar a ser de horas, días o semanas, ni siquiera llegan al mes y, lamentablemente, esto se sigue permitiendo y cada vez es más común verlo. La sociedad ha normalizado aceptar “cualquier cosa” a cambio de dinero por muy infrahumanas que sean las condiciones, y si no lo aceptas, no te contratan, y de ahí las cifras publicadas en el INE sobre la tasa de desempleo juvenil.
Malos horarios, bajos sueldos y la sobrecualificación de los jóvenes solo puede dar como resultado la frustración y la huida del país para buscar nuevas oportunidades en el extranjero ya que en España, tener empleo no significa dejar de ser pobre por lo comentado anteriormente.
Los jóvenes sienten que las grandes empresas están “abusando” de su vocación, formación y de su situación, ofreciendo trabajos, que muchos piensan que no merecen, viéndose obligados a pluriemplearse para “llegar a fin de mes”.

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